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jueves, 13 de febrero de 2014

CONVIVENCIA en la ESCUELA cont.


Acá en el hemisferio sur los docentes están preparándose para el inicio de un nuevo año escolar. Se suele dedicar mucho tiempo a la programación  de actividades y la decoración del aula. En algunos casos se organizan jornadas de perfeccionamiento o temas relacionados con lo pedagógico. 



Sin embargo, uno de los temas que recibe poca atención formal, pero que todo docente debe enfrentar desde el primer día de clase, es cómo crear un ambiente de convivencia que permite y favorece la docencia y el aprendizaje. Todos somos conscientes de las múltiples presiones que pesan sobre los docentes por los cambios a nivel sociedad, el bagaje de información con lo que los niños hoy llegan a la escuela por familiaridad con la tecnología, el atraso del sistema educativo y las problemáticas familiares entre otros. 


Es obvio entonces que durante este período de preparación se necesita dedicar tiempo para organizar las estrategias a emplear en toda la institución escolar ante las inevitables dificultades de convivencia que van a surgir. El docente necesitará poder contar con el apoyo de los directivos para la implementación efectiva de las normas de convivencia y ante la actitud negativa de algunos padres. Parece increíble pero es común escuchar a algunos padres decir "no quiero que mi hijo sufra" cuando surge alguna dificultad en cuanto al cumplimiento de las normas de convivencia escolar y la obligación de estudiar. Esto no es el "sufrimiento" a que me refiero en el post anterior. Es muy necesario tener presente los derechos tanto de los docentes como de los alumnos, pero es igualmente necesario hablar de las obligaciones de ambos. 

Dado el mayor espacio que se da al tema de la convivencia escolar en los medios masivos y el número de publicaciones que están apareciendo relacionadas con él, está claro que no puede obviarse en los tiempos de preparación y evaluación en la escuela. Por buenos que sean los métodos didácticos y la pedagogía empleada, si no contemplan las normas explícitas y consensuadas de convivencia con sus respectivas consecuencias, igualmente explícitas, en casos de incumplimiento, difícilmente se logra el ambiente propicio para el aprendizaje. Esto es particularmente importante para los niños con alguna dificultad de aprendizaje y para los que sufren alguna discriminación.

Creo que no exagero cuando digo que las escuelas que pasan mucho tiempo "apagando incendios" durante el año escolar, son los que precisamente no han elaborado un plan integral de convivencia aplicable a todos los niveles de la institución. Las dificultades con la convivencia escolar y los casos de bullying aparecerán inevitablemente, es inaceptable hoy que los docentes tengan que perder el tiempo limitado de aprendizaje interrumpiendo la clase por falta de un plan adecuado de convivencia.    

Un aspecto nuevo que está surgiendo en relación al tema de la convivencia escolar es el aspecto legal que es un tema abordado en el nuevo libro compilado por Juan Antonio Seda en la Argentina que tiene como título "Bullying: Responsabilidades y Aspectos Legales en la Convivencia Escolar". Los que desean leer y profundizar más sobre el tema pueden encontrar información en www.noveduc.com        

Hasta el próximo.

ENGLISH VERSION:
Here in the southern hemisphere teachers are preparing for the beginning of a new school year. It is usual that a lot of time is spent on programming the activities for the year and decorating the classroom. In some cases there are days dedicated to inhouse training or courses in matters related to education.

However experience shows that a matter that receives little or no attention but which every teacher must face from the first day of class is how to create a classroom atmosphere that allows harmony and mutual respect that favours effective teaching and learning. We are all aware of the many pressures that teachers have to bear nowadays due to cultural changes within society, the information load with which children reach school through familiarity with information technology,  the deterioration of the education systems with respect to these technologies and the changes in the concept of family, among others.

It's clear then that at least during the time of preparation for classes it is necessary to dedicate time to organizing strategies that can be employed throughout the whole school with a view to dealing adequately with the inevitable difficulties that will arise in the classroom. The teachers need to be able to depend on the support of the principals and other school authorities for the effective implementation of the the classroom management plan and dealing with the negative attitude of some parents. It may perhaps sound incredible but it is now common to hear some parents say: "I don't want my child to suffer" when any difficulty arises with regard to the implementation of the school behaviour plan and the need to study seriously. This is not the "suffering" I referred to in the previous post, of course. It is fundamental to constantly bear in mind the rights of both the teachers and the students, but it is equally necessary to speak of the obligations of both.

Given the ever more space and numerous publications that are being directed at the subject of creating a climate for a healthy sense of community in the classroom, it is obvious that such matters must be dealt with during the times of preparation and evaluation of the school year. No matter how clever and advanced the teaching methods and interesting the subject matter may be, if they are not accompanied by an explicit classroom management plan and a basic consensus regarding the rules and consequences to be applied, it will be very difficult to achieve the classroom atmosphere necessary for effective learning. This, of course, is particularly true for those children with learning difficulties and those that suffer any kind of discrimination.

Creo que no exagero cuando digo que las escuelas que pasan mucho tiempo "apagando incendios" durante el año escolar, son los que precisamente no han elaborado un plan integral de convivencia aplicable a todos los niveles de la institución. Las dificultades con la convivencia escolar y los casos de bullying aparecerán inevitablemente, es inaceptable hoy que los docentes tengan que perder el tiempo limitado de aprendizaje interrumpiendo la clase para "apagar incendios" por falta de un plan adecuado de convivencia.  
I don't think I'm exagerating when I say that the schools that spend a lot of time "putting out fires", as we say in Argentina, during the school year, are usually those that have not prepared an integral classroom management plan applicable to all levels of the institution. Difficulties with regard to behavior and bullying will inevitably appear during the school year but it is unacceptable nowadays that teachers lose a lot of precious teaching time

A more recent aspect that is appearing in relation to the matter of belonging and discrimination in the classroom is the legal dimension which in Argentina is a theme that has been developed in a new book compiled by Juan Antonio Seda with the title "Bullying: Responsabilidades y Aspectos Legales in la Convivencia Escolar". Those who may be interested in reading on this subject can find further information in www.noveduc.com                                                      


viernes, 7 de febrero de 2014

CONVIVENCIA en la ESCUELA - Spanish & English Versions

Ningún niño ni niña debe estar sufriendo por ir a la escuela. En la práctica sabemos que no es así. La  causa del sufrimiento es muchas veces discriminación, hostigamiento o bullying. 
Tanto los padres como los docentes deberían estar atentos al porque un niño no quiere ir o se siente mal cuando tiene que ir a la escuela. En la mayoría de los casos es porque él o ella está siendo objeto de discriminación u hostigamiento de parte de sus compañeros. ¿Cuál es el problema entonces? Parece increíble, pero todavía es muy frecuente que ni los padres ni los docentes estén dispuestos a reconocer el origen y la seriedad de este malestar. 
Por un lado los padres generalmente no saben qué hacer sino retar al niño mismo, decirle que se defienda cuando admite que es objeto de hostigamiento o ir a quejarse a la escuela. 
Por otro lado es muy frecuente que en la escuela no tomen la queja muy en serio diciendo "son cosas de niños, que siempre pasa, que el niño debe saber defenderse" o peor todavía, no aceptar que semejante cosa ocurra en esta escuela.

En la Argentina, en el año 2007, fuentes del Ministerio de Educación decían que no había casos de hostigamiento o bullying en las escuelas porque no habían recibido denuncias. Ahora hay mayor conciencia y mucha más publicidad acerca del tema pero sigue habiendo una actitud pasiva de parte de muchas autoridades escolares y una falta total de política pública respecto al problema. 
La consecuencia es que la burla no es considerada como una falta y por eso no hay sanción. En otras palabras hay un aval implícito para esta forma de actuar de algunos alumnos y los problemas se agravan. Diariamente escuchamos a docentes hablar de lo estresante que es el trabajo especialmente porque no saben qué hacer para mejorar la convivencia escolar, no reciben apoyo de las autoridades escolares en casos de dificultad con alumnos y además están expuestos a insultos y amenazas de parte de algunos padres. Aquí, en la Argentina, por lo menos, los directivos informan que hay cada vez menos docentes de carrera y de calidad, tanto a nivel primario como secundario y son muchos los que esperan con ansiedad el día que puedan jubilarse.   


Además cuando hay una reacción de parte de las autoridades escolares es frecuente encontrar que es el niño hostigado el enviado al gabinete psicológico de la institución, si es que es existe uno. Lógicamente esto sólo no resuelve el problema. Tanto el alumno hostigado como el autor o los autores del hostigamiento o burla necesitan atención inmediata dentro del ámbito escolar y los padres de los alumnos involucrados invitados a una entrevista inicialmente por separado. 



Siempre es necesario un trabajo grupal porque aún cuando se señale un alumno en particular, como autor principal del hostigamiento, siempre hay otros que participan o avalan el proceder, aunque sea de forma pasiva y son los cómplices pasivos. Es sabido que los que hostigan o se burlan de otros alumnos suelen ser líderes dentro del grupo. Efectivamente son líderes negativos y es necesario un trabajo paciente para convertirlos en líderes positivos en beneficio de la institución escolar y de la sociedad dada su gran capacidad de liderazgo en muchos casos. 



Por más que pese a algunos hay que reconocer que solamente la institución escolar, junto con los padres, están en condiciones de enfrentar y buscar soluciones para los casos de hostigamiento o bullying dentro del ámbito escolar. Es cierto que también ocurre fuera de la escuela y cada vez más a través de las redes sociales, pero lo que nos ocupa acá es el ámbito escolar. Como he repetido en varias oportunidades en este blog, toda escuela necesita un plan de comportamiento escolar que se implemente en todos los niveles de la institución y que es conocido expresamente por los docentes, los alumnos y los padres. La escuela tiene que ser un ámbito seguro para todos los alumnos y la implementación en forma constante de este plan permitirá prevenir, descubrir a tiempo y eventualmente resolver los casos de hostigamiento y bullying. Ver otros posts en este blog para informarse acerca de las diferentes opciones.




A pesar de que muchos padres y docentes no lo quieren reconocer, el hostigador es también víctima y modelo de líder negativo. Los padres en primer término tienen que cuidar a sus hijos y sólo en segundo término se delega en la escuela. No es responsabilidad de los padres modificar el sistema educativo. 


Finalmente, aquí en la Argentina hay algunos sitios que pueden orientar a padres y docentes acerca del tema de este post. 
La Casa Ana Frank en la Argentina
Grupo Anti-bullying Argentina
www.serájusticia.net
Hasta el próximo.


ENGLISH VERSION:

No child should be suffering because of having to go to school. However, we know that in fact it is not always the case. The cause of this suffering is often some form of discrimination or bullying. Both parents and teachers should pay attention when the child does not wish to go to school or feels bad or ill when schooltime comes. In the majority of cases it is because he or she is being subject to to some form of discrimination or bullying on the part of his/her companions. Where does the problem lie then?   


 It may seem incredible but even nowadays many parents and teachers are not prepared or are unwilling to recognise the origin and seriousness of the child's unease.   

Frequently, parents don't know how to react except perhaps to scold the child for not wanting to go to school or simply tell him/her to defend themselves against their aggressors or perhaps eventually go to the school to complain when the child admits to the problem. On the other hand it often happens that the school authorities do not take the complaint seriously and excuse themselves by insisting "it happens all the time with children", "the child should learn to defend him/herself" or even worse, not accept that such behaviour is occurring in their school. 


In Argentina in the year 2007, Ministry of Education sources stated that there were no cases of bullying in the schools because they had not received any complains. Now their is greater awareness and a lot of publicity with regard to the subject but there continues to be, for the most part, a rather passive attitude on the part of school authorities and a lack of any public policy or debate on the other hand.  



As a consequence bullying is frequently not considered a serious fault and therefore no sanctions are delivered. In other words there is implicit approval for such behaviour and the problem just gets worse. Daily we hear teachers saying they are stressed out by teaching especially because they don't really know what to do with respect to classroom management and to create an acceptable classroom environment, that they don't receive adequate support from the school principals when difficult situations arise with students and besides are now often exposed to insults and even threats from parents. At least here in Argentina school principals are constantly stating that there are fewer and fewer quality teachers both at primary as well as secondary levels, and many are just waiting anxiously for the day they can retire.  



When however there is a reaction on the part of school authorities with respect to the matter of bullying we discover that it is only the child who is being discriminated or bullied that is sent to the pschology or support department, where such exists. Of course this will not solve the problem. Both the child that is being bullied as well as the one or group responsible need immediate attention within the school and the parents of those involved invited for interview, separately at first. 



A certain amount of group work is always necessary because even when one student in particular is pointed out as the author of the agression or bullying, there are always others who are passive accomplices or onlookers. It often occurs that those who are agressive towards other students or are known to be bullies are leaders within the group. Effectively they are negative leaders and patient work and support is generally required to convert these natural leaders into positive leaders for the good of the whole institution and society at large given their leadership qualities.    



Even though some may disagree it must be recognised that only within the school environment together with the parents support are the right conditions found for facing up to and finding solutions to the problem of bullying that so often occurs within the school context. It is true of course that cases of bullying occur outside the school, especially nowadays in the social websites, but our particular interest here is the school environment. As I have mentioned on numerous occasions in this blog, every school needs a classroom management plan that is explicitly worked on and made known to teachers, students and parents and implemented at all levels of the institution. The school must provide a safe environment for all students and the proper implementation of this classroom behaviour plan will generally permit the teachers to discover in time and eventually resolve bullying attitudes and behaviour within the school. May I refer you to earlier posts for further information and suggestions for drawing up a school behaviour and classroom management plan.  

viernes, 24 de mayo de 2013

¿Qué Pasa en Mi Escuela? Español/English


¿Qué Pasa en Mi Escuela?
Extraño o no pero continúo escuchando de nuevos casos de acoso escolar o maltrato (“bullying”) en las escuelas aún en los primeros cursos de la escuela primaria. La verdad es que no hay nada extraño en eso. Lo que sí llama la atención es que los docentes y los directivos parecen ignorar estos casos o no saben que hacer ante las situaciones de acoso escolar.
Se habla y escribe tanto hoy acerca del peligro de dejar pasar sin más este tipo de conducta entre alumnos que existen poca excusa por no actuar de inmediato para proteger tanto al que sufre del acoso como al individuo o al grupo que causan el maltrato dentro de la escuela como fuera de ella.    
Soy plenamente consciente que el problema del acoso escolar o “bullying” se está tomando muy en serio en algunos países más que en otros. La situación aquí en la Argentina parece ser que sigue habiendo cierta ignorancia acerca de la realidad y los efectos del maltrato en el contexto escolar. También es evidente que la existencia del maltrato entre alumnos en muchas escuelas está siendo ignorada. Así que me pregunto qué más necesita ser aclarado acerca de los peligros y las consecuencias de ignorar o no tomar en serio las muchas situaciones de maltrato que está ocurriendo desde los primeros años de la escuela primaria.
He hablado y ofrecido en entradas anteriores algunas sugerencias iniciales para aproximarse y manejar el problema en las escuelas. Aparte de la abundante literatura que existe sobre el tema, hoy en día se está ofreciendo muchas conferencias y cursos para docentes en distintos niveles y contextos, así que ¿dónde radica la dificultad?
 Sigo creyendo que, por lo menos en parte, el problema radica en la incapacidad de muchas autoridades escolares para elaborar, organizar e implementar de manera fehaciente un programa de Comportamiento Integral que sea permanente y constante en toda la escuela. No se puede considerar esta iniciativa o programa como opcional, a pesar de muchas experiencias al contrario. Seamos sinceros, sin un mínimo de formación docente al respecto y el conocimiento necesario para enfrentar las formas variadas de mal comportamiento a nivel personal y grupal, sólo podemos esperar un nivel mayor de frustración tanto de los docentes como de los padres con las consecuencias inevitables para los niños mismos. 
Los docentes que no parecen tener las herramientas y medios necesarios para identificar y manejar niveles comunes de mal comportamiento y casos de acoso escolar en sus aulas y fuera de ellas pero dentro de la escuela no están en condiciones para crear el ambiente necesario para un aprendizaje eficaz, mucho menos proteger a sus alumnos que sufren psicológica o físicamente a causa de estos comportamientos. La consecuente frustración y agotamiento de los docentes tiene su causa muchas veces en los directivos que no han provisto el entrenamiento y las herramientas necesarias para el manejo adecuado del comportamiento áulico. Las escuelas en las cuáles los docentes sigan enviando sus alumnos a la dirección para una sanción ante las formas de mala conducta comunes o situaciones de acoso escolar en el aula sólo están demostrando la falta de un programa de comportamiento escolar bien definido, entendido y aplicado.  Por supuesto que situaciones donde ocurren actos de acoso escolar o maltrato también necesitan procedimientos metódicos y claros para su esclarecimiento y resolución.  
Nuestras escuelas enfrentan grandes desafíos ante el avance de la tecnología y las comunicaciones. Lo que no puede ser provisto o substituido por estos avances es la protección y acompañamiento emocional y psicológico que nuestros niños y alumnos necesitan, quizás ahora más que nunca. ¿Podemos considerar nuestras escuelas lugares emocional y físicamente seguros?  

   


What’s Happening in My School?
Amazing or not but I’m hearing stories regularly of new cases of bullying in schools, even in the first grades of primary school. There is nothing unusual about that of course. What is unusual at this stage is that teachers and principals are either ignoring these situations or don’t seem to know what to do about it.
So much is being said and written about the seriousness of letting this kind of behavior go unnoticed that there is little excuse for not acting immediately to protect both the person being bullied and the person or persons who bully others in the school or outside.
I’m fully aware that the problem of bullying is being handled and taken more seriously in some countries more than others. The situation here in Argentina seems to be that there continues to be certain ignorance regarding the reality and effects of bullying in the school context. It is also evident that the existence of bullying in many schools is being ignored. So may I ask, what more needs to be said about the dangers of ignoring or not taking seriously the many situations of bullying that are occurring from the first years of primary school.
In earlier posts I have spoken of and offered some initial approaches to handling the problem. Apart from the abundant literature on the topic, conferences are now being given regularly to teachers at different levels regarding the issue, so where does the problem lie?
I continue to believe that, at least in part, the problem lies in the inability of many school authorities to undertake and implement seriously a solid, permanent and overall program of Behavior Management within the school. This program should not be considered optional at any level or in any school, despite my experience to the contrary. Let’s face it, without a minimum of teacher training in this respect and an awareness of how to approach the different forms of misconduct at individual or group level, we can only expect a growing level of frustration of both teachers and parents with the inevitable consequences for the children themselves.
Teachers who seem to have no means or tools for identifying and handling unusual levels of misconduct or cases of bullying in their classrooms and elsewhere in or around the school are not in a position to create the necessary environment for adequate learning, much less to protect those students who are suffering psychologically or physically as a result. The consequent burnout or frustration on the part of teachers can only then be the sole responsibility of the school authorities who fail to offer the necessary training and tools for proper classroom management. Schools where the teachers continue to send their students to the principal’s office for sanctions in the face of the usual, commonplace misconduct or situations of bullying are demonstrating the lack of a well-defined program of school behavior management. Of course, recognizable situations of bullying also need methodical procedures to be implemented for their proper handling and the benefit of those involved. 
Our schools are facing tremendous challenges in the light of the advances in technology and communications. What cannot be supplied or substituted by these modern facilities is the emotional and psychological protection and accompaniment which our children and our students continue to need, perhaps now more than ever. Can we truly consider our schools to be safe, emotionally as well as physically?   

        

jueves, 27 de septiembre de 2012

PROTAGONISTAS DE LA SOLUCIÓN (Spanish & English)

Si partimos del supuesto que los protagonistas del problema deberían ser los protagonistas de la solución, es evidente que tanto a los docentes como a los alumnos les competen buscar e implementar las soluciones a los problemas de comportamiento que hayan provocado. Hemos advertido en otras oportunidades que no son siempre los alumnos que provocan el malestar en el aula. Claro que es difícil para un docente reconocer que su propia actitud o actuación es lo que podría haber provocado situaciones de conducta inadecuada. La experiencia diaria nos enseña cuán difícil es para una autoridad cualquiera reconocer su error y tener la humildad suficiente para reconocerlo e intentar repararlo. Es allí donde radica la grandeza del individuo. Si sabemos que enseñamos mucho más con nuestros actos que con nuestras palabras, por qué insistimos tanto con el discurso. El docente, sobretodo, necesita recordárselo diariamente. Este blog no pretende más que ser un pequeño aporte o luz en el camino.

Parece evidente decir que el protagonista del problema debería ser el protagonista de la solución, sin embargo, sabemos que en la práctica no siempre procedemos de esta manera. Una de las razones es porque a veces parece más rápido y simple que el docente u otra autoridad, según el caso, se empeñe en aplicar una sanción u otro remedio para sacar el problema de encima, sabiendo que, de esta manera, no estamos buscando una solución de fondo.

Otra razón podría ser que el sistema educativo ha sido generalmente una organización vertical y por ende correspondió una comunicación vertical y burocrática. Se considera generalmente que tanto la implantación de las políticas de la institución como el control de su cumplimiento emanen exclusivamente desde el centro. Sabemos, por otro lado, que la sociedad y sus normas, en general, han cambiado radicalmente. Nuestros alumnos son cada vez más conscientes de la discrepancia que existe entre el dicho y el hecho. ¿Por qué, entonces, no van a actuar ellos mismos según estas “normas de conveniencia” de la sociedad en general que ellos mismo experimentan a diario y muy probablemente también en el ámbito escolar.

Necesitamos, cada vez más, una gran dosis de realismo en nuestra actuación docente. ¿Qué es lo que pretendo como docente? Enseñar con el ejemplo parece una obviedad, pero ¿lo creemos así en la práctica?

English Version

INSTIGATORS OF THE SOLUTION

If we take as our starting point that the protagonists of the problem should also be the protagonists of the solution, it seems evident that both the teachers and the students are those responsible for seeking and implementing the solutions to the behavior problems they may have provoked. We have mentioned on other occasions that it is not always the students that provoke the misbehavior or bad climate in the classroom. Of course it is difficult for a teacher to acknowledge that his/her attitude or practice may have been the detonating factor for provoking situations of misconduct or disinterest on the part of the students. Our daily experience teaches us how difficult it is for the person in any position of authority to acknowledge his/her error and have the sufficient humility and self-esteem to acknowledge it and try to find an adequate solution. But that is where the greatness of the individual lies. So if we are aware that we teach more with our actions than with our words, why do we insist so much in talking and lecturing with our students? The teacher, especially, needs to remember this fact daily, and the only pretentions of this blog is to offer a little support and a little light in the tunnel.

It seems evident to state that the one who provoked the problem should be the one that instigates the solution, nevertheless we know that in practice we don’t always proceed in this manner. One of the reasons is that very often it appears to be quicker and simpler to have the teacher or other figure of authority, depending on the case, implement the sanction or other solution and thus have the matter quickly dealt with and out of the way. Of course we know quite well that in this manner we are not seeking a real approach to or definitive solution to the problem.

Another reason may be that the education system has usually been considered a vertical style organization and needed a vertical and bureaucratic style of communication. It was therefore generally understood that the establishment of the institution’s policies as well as the control of their implementation should emanate exclusively from the center. We know, on the other hand that modern society and its paradigms have changed radically. Our students are evermore aware of the discrepancy existing between what is preached or taught and what is done in practice. Why then would they themselves not also act according to these “norms of convenience” which they experience daily in society in general and perhaps also in the school.

We need an ever greater dose of realism in our behavior as teachers. So what am I proposing to do as a teacher? Teach through example would seem an obvious reply, but do we truly believe it in practice?

lunes, 11 de junio de 2012

¿Por qué hablo de Comportamiento INTEGRAL? Spanish / English

Creo que es una pregunta legítima y merece una respuesta aquí. La Real Academia Española dice que la palabra ‘integral’ es sinónima de ‘global’ o ‘total’ y la define en su acepción filológica como “dicho de cada una de las partes de un todo: Que entre en su composición sin serle esencial, de manera que el todo puede subsistir, aunque incompleto, sin ella”.


En el caso del tema de este blog, utilicé el término integral porque estoy convencido que el comportamiento en el contexto escolar, para ser eficaz, debe ser abordado ampliamente para incluir la totalidad de la comunidad educativa y todas las instancias de la enseñanza y del aprendizaje.

En los últimos meses ha habido varias consultas de docentes y directivos acerca del problema del acoso (“bullying”) y la violencia en sus escuelas. He tratado de ofrecer algunas sugerencias preliminares para abordar la situación inmediata del bullying, con la aclaración que estas sugerencias no son más que preliminares y que sin un programa integral de comportamiento en la escuela, no se puede pretender soluciones más completas, eficaces, y a largo plazo. Sin un plan de esta índole se terminarán apagando incendios sin lograr una convivencia aceptable y poner un límite a los casos crecientes de acoso y violencia en el contexto escolar. No podemos pretender lograr eliminar todas las situaciones de acoso y violencia dentro de la escuela en una sociedad desbordada de violencia tanto en la calle, en los medios masivos de comunicación y ahora en las redes sociales. Pero tenemos una obligación ante la sociedad de fomentar el ámbito escolar como verdaderos laboratorios de convivencia y respeto, eliminando toda forma de discriminación.

La experiencia me ha demostrado que donde ha habido un plan integral de comportamiento a nivel de toda la escuela, empezando con el nivel inicial y profundizándolo a partir del primer ciclo de la escuela primaria, los casos de acoso escolar son más rápidamente descubiertos y encaminados. La dificultad, en algunos casos, surge de la falta de constancia y coherencia en la implementación todos los años y en todos los niveles del plan de comportamiento. Claro que esto exige mucho más que buena voluntad de parte de algunos de los docentes o de la dirección. He encontrado situaciones donde la dirección de la escuela desea implementar los pasos necesarios ante los problemas de la mala conducta pero el docente en cuestión no ha seguido los mismos pasos para implementar en forma constante el plan de comportamiento en su aula. El resultado es que el docente termina enviando al alumno o a los alumnos en cuestión a la dirección de la escuela para alguna acción o sanción. He hablado en otras oportunidades de este generalmente innecesario e ineficaz procedimiento y hasta el peligro inherente para un plan autoritativo de comportamiento en toda la escuela.

Por supuesto también existe la situación contraria, donde un docente está implementando el programa de comportamiento escolar pero no recibe el apoyo de los otros docentes o de la dirección de la escuela. Inevitablemente esta situación conduce al desánimo del docente en cuestión y al fracaso o poco éxito en el control del acoso escolar.

En una palabra donde no hay un plan INTEGRAL de comportamiento a nivel de toda la escuela, entendido por docentes y alumnos e implementado en forma constante y coherente por toda la comunidad escolar, cualquier paso aislado tomado para controlar y eliminar el acoso escolar y la violencia estará condenado al fracaso.



Why do I speak of INTEGRAL behavior management?

I believe it is a legitimate question that merits a response. The Oxford Dictionary defines the word “integral” as something that is “necessary to make a whole complete; essential or fundamental

Within the context of this blog I use the term “integral” because I’m convinced that behavior management in relation to school, in order to be effective, needs to be tackled from different angles that include the whole educational community as well as the different aspects of teaching and learning.

In recent months I’ve been asked advice several times by teachers and heads regarding the problem of bullying and situations of violence in their schools. I have offered some preliminary suggestions to tackle the immediate problem in hand but clarifying that these suggestions are only preliminary and nothing more. More definitive and effective solutions can only be found with the help of an integral behavior program for the whole school. Without such a program, we can only end up in a fire-fighting situation in the face of the ever-occurring incidents of bullying and violence, but never finding an acceptable atmosphere of coexistence within the school. We can never, of course, pretend to eliminate totally all situations of misbehavior and bullying within the school given our current aggressive and violent atmosphere in society in general as well as in our mass media and now the social networking. We do have an obligation, however, to our communities to foment and develop an acceptable level of peaceful coexistence and mutual respect within our schools, where all instances of bullying and discrimination are taken very seriously and ultimately forbidden.

Experience has demonstrated that where there has been an integral behavior plan for all levels of an institution, beginning with Kindergarten or preschool and adding the necessary elements to each of the following levels, the cases of school bullying are more rapidly discovered and overcome. The difficulty, in some cases, arises from the failure to implement the program at all levels and in a constant and coherent manner. Of course this demands more than just good will on the part of both teachers and heads. I have come across situations where the head of the school wishes to implement the steps necessary to identify and solve the problems of misconduct, but where the teacher of the class in question has not followed the steps to implement in a coherent and constant fashion a classroom behavior plan. The result is that the teacher ends up sending the student or students in question to the head’s office for some sanction or solution. I have spoken before of this usually unnecessary and inefficient procedure and its inherent dangers for an authoritative school behavior plan.

Of course I have also found the opposite situation where the teacher is faithfully implementing the school behavior program but does not receive the support of other teachers or of the school authorities. Inevitably, this leads to discouragement on the part of the teacher in question and to the failure of or little success in behavior and bullying management.

En una palabra donde no hay un plan INTEGRAL de comportamiento a nivel de toda la escuela, entendido por docentes y alumnos e implementado en forma constante y coherente por toda la comunidad escolar, cualquier paso aislado tomado para controlar y eliminar el acoso escolar y la violencia estará condenado al fracaso.

To sum up, where there is no INTEGRAL behavior plan being implemented at all levels of the school, which is fully understood by teachers and students and implemented in a constant and coherent manner by all levels of authority of the school community, any individual action taken to control or eliminate school bullying and violence is doomed to failure.



martes, 15 de mayo de 2012

Are we waking up? / ¿Nos estamos despertando? Spanish/English

Es llamativo que con pocas semanas de diferencia uno de los principales diarios nacionales (La Nación) en la Argentina dedica un espacio importante al tema de “Bullying”/Acoso o Violencia Escolar en su edición dominical. En esta oportunidad es un artículo de Fernanda Sandez que relata varios casos de acoso escolar en la Argentina que terminaron con consecuencias trágicas.

Comenta que una de las situaciones que se repite cuando se dan estos casos de “bullying” en el contexto escolar es “el silencio – condición necesaria en todo episodio de maltrato escolar – adultos que se fugan de su lugar de adultos. Maestros, profesores y padres que miran para otro lado”. A continuación menciona que “la escalada de maltrato no ha dejado de crecer” y que ya existen especialistas y entidades dedicados al tema que ofrecen capacitaciones en colegios. Dice que muchas veces “la sola mención de la palabra ‘bullying’ tiene la extraña capacidad de erizar la piel del cuerpo docente”. Cita a la pediatra Flavia Sinigagliesi, coordinadora de Bullying Cero Argentina que destaca algo que muy posiblemente nos podría molestar: “Es que cuanto menos se sabe de un tema, más miedo se le tiene. Y si los docentes detectan el tema pero no tienen herramientas para intervenir, prefieren no saber. Por eso lo primero que hay que hacer es capacitar a los docentes e implementar políticas institucionales al respecto”.

A continuación la autora del artículo agrega algo inquietante al decir que a pesar de las cada vez más historias recogidas involucrando “distintos colegios, edades, barrios y familias enfrentando un mismo problema... las estadísticas locales son casi una quimera”. Sin embargo los datos cuantitativos sobre la violencia en las escuelas que surgen de un estudio realizado por el Ministerio de Educación son inquietantes: “sobre 70.000 alumnos de colegios secundarios privados y estatales, el 8% de los chicos sufrió exclusión, al 12% lo insultaron, a otro 12% le hicieron burlas, al 14% le gritaron y al 32% le rompieron los útiles... Pero como todos esos hechos son considerados ‘incivilidades’ y no ‘violencia’, se concluye que a partir de los datos obtenidos es posible refutar la creencia de la escuela como un lugar inseguro”. Es necesario recordar que tanto en la Argentina como en el exterior se consta que la mitad de las situaciones de acoso en la escuela no se denuncia.

Otra realidad que menciona la psicoanalista Sara Arbiser, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y que es importante mencionar es que los que son testigos pasivos del maltrato de sus compañeros, “los que se paran a un lado y observan la acción sin intervenir, pero sabiendo, a veces es por temor de pasar de testigos a víctimas del bullying y por eso se callan... Que esos chicos se animen a hablar, y que los adultos los escuchen y actúen en consecuencia es lo que hace toda la diferencia”.

Aprovecho entonces para hacer referencia al blog del 17/05/11 “Más sobre el tema del acoso escolar” donde indico algunos pasos a seguir para aproximarse al tema a nivel institucional.

Finalmente, me parece muy oportuno que tanto los padres como los docentes tomen nota de lo que el Centro de Investigaciones del Desarrollo Psiconeurológico (CIDEP), mencionado en el mismo artículo de La Nación, considera las huellas visibles del acoso escolar:

• Negativa a asistir a clase.

• Golpes y moretones.

• Tristeza.

• Pérdida de objetos.

• Pérdida del dinero que le dieron para el recreo.

• Decaimiento, pesadillas, ansiedad, nerviosismo.

• Síndrome del domingo a la tarde.

• Cefalea, dolores intestinales.

Are we waking up?
It’s surprising that within a few weeks one of the principal national newspapers in Argentina (La Nación) has dedicated important space in its Sunday edition to the theme of Bullying in schools. On this occasion it is an article by Fernanda Sandez that speaks of cases of school bullying in Argentina that ended in tragic circumstances.


The article addresses the situation that repeats itself in the cases of bullying in the school context which is “silence – the necessary condition in every episode of school bullying – adults that turn away from their responsibility as adults, teachers and parents looking the other way”. It goes on to mention that “the escalation in bullying continues” and that specialists and entities dedicated to this matter are now offering training to schools and colleges. It states that often “the sole mention of the Word bullying has the strange effect of raising goose-pimples (goose-bumps) on the arms of the teaching staff”. The article quotes the pediatrician Flavia Sinigagliesi, coordinator of Bully Cero Argentina who says something that might possibly bother us: “The less we know of some subject the more fearful we are. If teachers detect the problem but do not have the tools to intervene, they prefer not to get involved. Therefore, the first thing to be done is to train teachers and implement a school policy with respect to the matter”.

The author of the article adds something that is worrying when she states that despite the growing number of stories she gathered regarding the same problem involving “different schools, ages, neighborhoods and families... local statistics are still mostly a pipedream”. Nevertheless, the quantitative data with respect to violence in schools that emerge from a study undertaken by the Ministry of Education are frightening: “from a sample of 70,000 students from secondary private and state schools, 8% of the students suffered exclusion, 12% were insulted, another 12% were made fun of, 14% were shouted at and 32% had their school materials damaged… But as all these are considered simply ‘uncivilized’ and not ‘violence’, it is concluded that from the data obtained it is possible to refute the belief that schools are unsafe”. It is worthwhile remembering that both in Argentina and elsewhere it has been found that half the bullying situations in schools are not reported.

Another reality mentioned by the psychoanalyst Sara Arbiser, member of the Argentine Psychoanalytic Association and which is important to bear in mind is that those who are passive witnesses to bullying “those that stand to one side and observe the action without intervening, but know what’s happening, sometimes due to fear of becoming victims of bullying themselves in place of being witnesses, just remain silent… Where those students decide to speak, and the adults listen to them and act accordingly is what makes all the difference”.

May I take the opportunity to refer you to my blog of 17/05/11 “More about school bullying” where I indicate some steps that can be followed in order to approach the subject at institutional level.

Finally, I think it would be useful for both parents and teachers to take note of what the Center of Investigations of Psychoneurological Development (in Argentina CIDEP) and mentioned in the same article, consider the visible marks of school bullying:

• Unwillingness to assist at class

• Marks and bruises

• Sadness

• Loss of objects

• Money for break-time disappearing

• Lack of interest, nightmares, anxiety, nervousness

• Sunday evening syndrome

• Headaches and intestinal pains.


 

lunes, 7 de mayo de 2012

Acoso Escolar (bullying) otra vez en el tapete - Spanish & English



El diario La Nación (Argentina) del día domingo 29 de abril tituló uno de sus editoriales "El acoso, forma de violencia escolar". El comentario surgió a raíz del suicidio reciente de un niño en una zona del Gran Buenos Aires y comenta que el "trágico suceso ...ha puesto de relieve una frecuente forma de violencia escolar que hoy se suele designar con una voz inglesa: bullying, cuyo significado es 'intimidación, acoso, especie de matonaje escolar'".  El editorial dice luego que "esa ingrata situación empuja al que la sufre a eleborar fantasías de suicidio, que ve como una liberación y, en algunos casos, la tendencia autodestructora desgraciadamente se hacer real". Continúa más adelante: "De ahí que el penoso fin de un chico ... haya demostrado la necesidad de que el personal docente posea mejor preparación dada por profesionales tanto para detectar problemas de este tipo como para actuar temprana y preventivamente en casos de hostigamiento entre los alumnos".
El tema del editorial coincidió justamente con un encuentro que tuve la semana pasada con el director de un colegio secundario. El primer tema de la conversación fue las dificultades que habían surgido ese mismo día y en días anteriores por este problema de "bullying" con cierta violencia dentro de la institución. Más, una de estas situaciones había motivado el retiro de un alumno (víctima) de la institución unos días antes.
Inevitablemente surgió durante la conversación la dificultad existente de la falta de preparación de los docentes y también de los directivos mismos para enfrentar y controlar situaciones de este índole que aparecen con cada vez más frecuencia en las escuelas y en algunos casos con un desenlace por demás lamentable.
La conversación me llevó a insistir, en mi opinión, acerca de la importancia de un plan integral de comportamiento que debe iniciarse en la escuela primaria. Esto no evitará los problemas inevitables que surgirán luego con la adolescencia y a veces antes, pero en mí experiencia la existencia de un código mutuo de convivencia aplicado con constancia en todos los niveles de la institución permite muchas veces evitar situaciones de "bullying" o por lo menos su agravamiento.
Cuando tanto los alumnos como los docentes saben con claridad las normas y consecuencias a implementarse con total respeto ante problemas de conducta, todos los integrantes de la institución están más atentos y mejor preparado para prevenir situaciones de gravedad como las de "bullying".
Concretamente, en las instituciones donde se vienen aplicando con firmeza un código de convivencia, a través del diálogo y con constancia en su implementación, desde los primeros años del nivel primario, se van dando muchos menos problemas significativos de conducta en los niveles superiores. No existe ningún secreto, es como mencioné en varios posts anteriores, la actitud proactiva através de un plan integral de comportamiento de parte de los docentes y directivos previene, en gran medida, futuros problemas de transcendencia en la institución. Estamos creando, de esta manera, escuelas e instituciones emocionalmente seguros tanto para los alumnos como para los docentes.

English version  - School Bullying again in the news

On Sunday 29th April the Argentine newspaper La Nación dedicated one of its editorials to the subject “Bullying, a Form of School Violence”. The commentary arose because of the recent suicide of a young boy in the Greater Buenos Aires area and stated: “the tragic event ... has highlighted a frequent form of school violence that is known by its English term: bullying, which means ‘intimidation, harassment, a type of school thuggery’”. The editorial goes on to say that “such unpleasant situation pushes the sufferer to elaborate suicidal fantasies, seen as liberation and, in some cases the self-destructive tendency unfortunately becomes reality”. Further on it states: “Thereby the sad end to the life of a boy ... demonstrates the need for teachers to receive better training by professionals in order to enable the detection of problems of this kind as well as to be able to act early and preventively in case of harassment among students”.

The subject matter of the editorial happened to coincide with a meeting I had last week with the Principal of a secondary (High) school. The first part of our conversation was related to difficulties that had arisen that same day and in previous days due to this particular problem of bullying with the added ingredient of a certain amount of violence perpetrated within the institution. In fact, one of these situations had motivated the removal of the victimized student from the institution some days previously.

Inevitably, the difficulties arising from the lack of preparation of the teachers and also of the authorities themselves with regard to how to face and control situations of this kind came up. Sadly, this lack of preparation and training can sometimes have an unfortunate outcome.

The conversation that ensued led me to insist on my opinion regarding the importance of an integral behavior plan for the school that must begin with the first years of primary school. This will not of course avoid the inevitable problems that will arise due to adolescence and even before that, but in my experience the existence of a mutually drawn up code of behavior applied with consistency at all levels of the institution usually leads to fewer situations of bullying or serious misbehavior among the students or at least avoids any such situation that may arise from worsening.

When both students and teachers are clearly and constantly aware of rules and consequences that are implemented, with mutual respect, in the event of misconduct, all members of the institution are more attentive to and better prepared to forestall serious situations such as bullying from developing.

Experience has proved to me that in the educational institutions where a code of behavior, drawn up in dialogue, has been widely and firmly implemented from the first years of primary school, much fewer and less significant behavior problems have arisen later in secondary or high school. There is no secret here, it is simply, as has been mentioned in various earlier posts, that a proactive approach by means of an integral school behavior plan implemented by all the teachers and principals forestalls, to a great extent, future behavior problems of any significance within the institution. We are thereby helping to create emotionally safe schools and institutions both for the students and the staff.

viernes, 20 de abril de 2012

¿SOY CONGRUENTE? Spanish & English

En un post anterior mencioné la habilidad crucial de la congruencia que es el factor subyacente de toda buena comunicación y enseñanza. Es también algo fundamental para lograr el comportamiento adecuado en el aula. El docente necesita responder de forma congruente, con autenticidad, ser él/ella mismo, y ser honesto para ser efectivo. Carl Rogers escribió: “Cuando una persona da una mensaje que no concuerda de verdad con sus sentimientos, esa persona está siendo incongruente”. Así que si no está totalmente convencido de una norma, ni seguro acerca de cómo se siente o parece aburrido mientras supuestamente está enseñando algo importante, dará la impresión inevitablemente de estar fingiendo. Ser congruente en mi propio comportamiento y actitud permitirá sin duda tener menos problemas de comportamiento en el aula.


El docente necesita ser consciente de cómo se siente acerca de las normas que pretende utilizar con su clase. Cuando digo ser consciente de cómo se siente, significa que deben ser ellos mismos totalmente convencidos y creer en lo que están por implementar, porque van a tener que ser coherente y constante en su implementación. De lo contrario estoy dando un mensaje confuso y equivocado a mis alumnos. No soy congruente, por ejemplo, si siento o me digo a mí mismo: ‘la verdad que no es tan importante, y ni puedo recordarlo’.

Cuando estoy enseñado un tema y mis sentimientos son ‘uh, otra vez tengo que esto tema otra vez’ con un aspecto de aburrimiento en mi cara, no puedo esperar interesar a mis alumnos ni lograr el debido comportamiento. Esto no es siempre fácil y la rutina pueda desbaratar nuestras mejores intenciones. Sin embargo, necesita poner entusiasmo y quizás darle un nuevo enfoque a algo que vengo enseñando durante años. Necesito creer en lo que estoy enseñando y al mismo tiempo tener en cuenta que soy una persona antes de ser docente, ubicar mi persona en el docente, ser una persona real con mi personalidad. Parece algo obvio decir que un docente que es coherente tendrá menos problemas de disciplina.

Hay buenas razones por creer entonces que no podemos dar ni recibir una receta para saber qué hacer en cada caso de indisciplina. Si alguna sugerencia no concuerda con mi propia personalidad, no hay que intentar implementarla porque no funcionará. Puedo, por supuesto, adaptarme que es siempre necesario ante un grupo nuevo de alumnos. En mi caso particular, sobre todo cuando ya avanzado en años, tenía la fama de ser estricto y severo y las expectativas de los nuevos alumnos fueron basadas en esa fama el primer día de clase, fue necesario clarificar desde el principio lo que fueron mis propias expectativas y que sus “expectativas anticipadas” acerca de mí, no iban a interferir en la buena relación que consideraba una parte esencial de la docencia. Si yo iba a ser exigente con ellos con respecto al código de convivencia, el respeto y la responsabilidad personal también iba a ser igualmente exigente conmigo mismo. Así entonces, tuve que aprender a reírme de un chista, si fuera así de verdad, aunque poco oportuno, y sentirme relajado ante una situación cómica y saber sonreírme más, como me pidieron. Intentaba simplemente ser congruente con respeto a las normas y sus consecuencias y mi interacción general con los alumnos, y a la vez no ser inoportuno ni aguafiestas.

Debo decir, entonces, con respecto a las sugerencias o pautas mencionadas aquí, que está claro que cualquier docente o padre de familia sólo debe tomar lo que le parece correcto y natural para él/ella. En una palabra aprender ser efectivo siendo siempre uno mismo. Mi propia experiencia me enseñó que con mi carácter exigente yo tuve que ser tan exigente conmigo mismo como con mis alumnos. Ellos pronto comprendieron esta actitud y estaban dispuestos a colaborar. Tomé mis alumnos en serio y creía en ellos hasta que demostraron lo contrario. El resultado final fue que los alumnos se dieron cuenta que fui o trataba de ser siempre congruente, no usaba una máscara según la ocasión y creyeron en mí y en lo que enseñaba con el comportamiento acorde, generalmente. Así que no seamos, en nuestra capacidad de docentes, él que es el perturbador, lo que a veces puede ocurrir.

AM I COHERENT?


In an earlier post I mentioned the crucial skill of congruence or coherency and this is the underlying factor in all good communication and teaching. It is also fundamental in achieving good classroom behavior. The teacher needs to respond coherently, authentically, be him/herself, and honest to be effective. Carl Rogers wrote: “When a person delivers a message that does not really match his/her feelings, that person is being incongruent”. So if you are not fully convinced of a rule, sure about how you feel or look bored while supposedly you are teaching something important, you will inevitably come across as phony. Being coherent in my own behavior and attitude will undoubtedly lead to fewer discipline problems in my class.

A teacher needs to really know how he/she feels about the rules and consequences they wish to use to govern their class. When I say know how they feel, I mean they must be really convinced and believe in what they are doing because they are going to have to be consistent in their application. Otherwise, you are giving the wrong message to your students. I’m not coherent, if, for instance I feel or say to myself ‘it’s not really that important, I can’t even remember it myself’!

When I’m teaching a particular subject matter and my attitude is: ‘Uh, I have to teach this again’ with a bored look on my face, I can’t expect my students to take an interest and behave correspondingly. This is not always easy and routine can play havoc with our best intentions. Nevertheless, I need to feel enthusiastic and give a fresh slant to something I’ve been teaching for years perhaps. I need to believe in it, while bearing in mind that I’m a person before I’m a teacher and put my real person into my teacher, be a real person with my own personality. It seems obvious that a teacher who is consistent and coherent will have fewer discipline problems.

There is a good reason then why we cannot expect to receive a recipe of what to do in each case of misbehavior. If some suggestion is not congruent with my own personality, don’t try implementing it, it won’t work. I can, of course, adapt and that is usually necessary in front of any new group of students. In my particular case I used to come across as somewhat strict and severe and those were the expectations that my students had on the first day of class. So it was necessary to clarify from the outset what my own expectations were and that their “prior expectations” of what I was like, were not going to interfere in the good relationship which I considered should be an essential part of the class. If I was going to be demanding on them regarding code of behavior, respect and personal responsibility I was going to be equally demanding on myself. So, of course, I had to learn to laugh at a joke, if it was funny, even though untimely or be relaxed with a comic situation in the class. I was simply trying to be coherent with respect to classroom rules and consequences, and my general interaction with my students, while not loosing face.

May I state therefore with regard to any suggestions or guidelines I post here, it is necessary that any teacher or parent take on only what seems right and comes natural to them. In other words we must learn to be effective and still be ourselves. My own experience has shown me that with my own demanding character I had to be as demanding on myself as on my students. They soon appreciated this attitude and were more willing to cooperate. When I said something, I meant it. I took my students seriously and believed them until they proved otherwise. The end result was that despite my apparent serious and demanding nature, my students knew that I was being congruent. I was not wearing a mask to suit an occasion and therefore they believed in me and in what I was teaching and behaved accordingly. So let’s not be the one who is disruptive in class, which can sometimes be the case.


lunes, 16 de abril de 2012

¿Cuando GRITO “no estoy enojado” qué ocurre? Spanish/English

Una pregunta que muchos de nosotros nos hemos hecho alguna vez es por qué un curso en particular parece comportarse bien con un docente y por alguna razón se comporta mal con otro. Esto es particularmente molesto cuando yo soy el docente en el segundo caso. Por supuesto si estoy comparando el profesor de matemática con el de educación física la respuesta es bastante obvia. Supongamos que esto no es el caso, ¿cuáles entonces son las razones posibles por la diferencia en el comportamiento del grupo de una clase a la otra?

Dejando de lado cualquier explicación física, de algún tema muy interesante de por sí o de competencia profesional, existe otra razón que podría ser fácilmente ignorada y es que ni la docencia en sí ni el manejo del comportamiento áulico son simplemente conceptuales. Es lo que el autor Howard Seeman Ph.D. llama el “Arte de Desempeño (Performance)”. Cuando se pone delante de un grupo de entre 25 y 30 niños/jóvenes, lo que es normal en nuestro país igual que en muchos otros, se necesita más que un buen plan de estudios/clase o tener los conceptos de matemática, de geografía o las fórmulas químicas claras en la mente y esperar transmitirlas a los alumnos sin más. Esto podría funcionar tal vez si fuera cuestión de explicar lo que un carpintero necesita para armar un mueble o un mecánico para arreglar un auto.

El caso del docente es más parecido al aprendizaje de un juego como, por ejemplo, el tenis. En primer lugar se necesita saber cómo se juega y las normas, aprender el estilo de golpe correcto, practicándolos constantemente, con la ayuda de un coach, hasta que se los incorpore instintivamente y finalmente desempeñar lo aprendido en forma interactiva con otros jugadores.

La experiencia nos enseña que simplemente aprendiendo las teorías necesarias para orientar y dar un marco de referencia a nuestras percepciones y clarificar nuestros conceptos no resultan suficientes cuando enfrentamos la tarea concreta de enseñar un grupo de niños/jóvenes. De hecho estamos haciendo como si fuera una representación o caracterización, estamos desempeñando un papel en el cual toda nuestra persona se manifiesta. Esto puede ser una herramienta muy poderosa, aún cuando no somos actores por naturaleza, y aún más poderosa que la pizarra inteligente o la computadora.

Nuestra personalidad se evidencia constantemente y mucho de ella, como sabemos es inconsciente. Así que es importante tener en cuenta que quizás, no fueron los alumnos que cambiaron de un período a otro sin el docente.

Desde luego esto es un gran desafío y quizás incómodo reconocer porque no es el conocimiento cognitivo que está en juego sino otros elementos interactivos de nuestra personalidad, en otras palabras, nuestro desempeño y representación ante los alumnos. Así que, otra vez, la manera en la cual manejamos el comportamiento en el aula tiene mucho que ver con nuestras reacciones, predisposiciones, prejuicios, respuestas inadecuadas o el enojo fuera de lugar. Es aún posible llegar a considerar ciertas actitudes de nuestros alumnos un problema de conducta cuando de hecho no lo es.

En una palabra necesitamos examinar o cuestionar aspectos de nuestra docencia que se han vueltos subconscientes o respuestas automáticas y volver a aprender ser auténticamente asertivos y sobre todo plenamente conscientes de nuestro propio desempeño ante la clase.

Esto me lleva inevitablemente al tema de la CONGRUENCIA que desarrollaré en el próximo post.

When I SHOUT “I’m not angry” what happens?

A question many of us may have come up against in our teaching is why a particular class seems to behave well with one teacher and for some reason behave badly with another. This is particularly annoying when one happens to be the teacher to which the latter applies. Of course, if I’m comparing say a math teacher with the P.E. Instructor, the answer is fairly obvious. But let’s imagine for the moment that is not the case. What then are the possible reasons for the difference in behavior from one class to the next?

Leaving aside any obvious physical explanation, subject matter interest or professional competence, there is another reason that may be easily overlooked, which is that neither teaching as such nor classroom management are simply conceptual. It is what author Howard Seeman Ph.D. calls a “Performance Art”. When faced with a group of between 25 and 30 youngsters, which is the normal situation here in Argentina and I’m sure in many other places, it needs more than a good lesson plan and having the math and geography concepts or the chemical formulas clear in ones head and then expecting to pass them on as if explaining what a carpenter needs to make a piece o furniture or a mechanic to fix a car. It is more like, say, learning to play a game such as tennis. First, you must know the rules and how the game is played. Then you need to learn the strokes correctly and practice them constantly, with the help of a coach, until we incorporate them instinctively into our play. Finally, we need to perform what has been learned interactively with other players.

Experience teaches us that simply learning the theories necessary to grant a solid basis to our perceptions and clarify our concepts are not sufficient when facing the concrete task of teaching a class. We are in fact “performing” in front of the class, so we also need to learn the art of performing. This can be a very powerful tool, even if we are not all actors by nature, and even more so than the intelligent board or the computer. We must bear in mind that our personality is coming through constantly, and much of that, as we know, is unconscious. So it us important to remember that it wasn’t perhaps the students that changed from one period to the next but the teacher.

Of course this is challenging and perhaps even uncomfortable to face, because it is not the cognitive knowledge that is at stake but the interactive responses of our personality, in other words, our performance. So again, the way we manage our class and classroom has a lot to do with our reactions, biases, inappropriate responses or displaced anger. We may even consider certain attitudes of our students to be behavior problems when they are not in fact such. Therefore we may need to examine or question aspects of our teaching that are or have become automatic or sub-conscious responses, and learn to be properly assertive and above all consciously aware of how I’m performing in the classroom.

This leads us to the whole question of being CONGRUENT in my own behavior, which I will deal with in my next post.

miércoles, 21 de marzo de 2012

NO ME PREPARARON PARA ESTO (Spanish/English)

En primer lugar deseo a mis queridos seguidores y amigos un feliz inicio de la primavera o del atoño, según el caso. Sentimientos dispares nos invaden a cada uno, sin duda, según el momento del año que atravesamos.


En cuanto al tema de este post la experiencia me ha enseñado que las autoridades de las escuelas, por lo menos aquí en la Argentina, en general no han dado importancia a la necesidad de preparar a sus docentes para el manejo del aula y del mal comportamiento. No es de sorprender, quizás, dado que la formación docente, aquí y en muchas partes del mundo, sigue siendo enfocada principalmente en, por ejemplo, la historia y la filosofía de la educación, metodología, planificación de clases entre otros. Todos estos son temas fundamentales y necesarios por supuesto, pero hoy más que nunca los docentes también necesitan capacitación en el manejo del comportamiento en el aula.

Es bien reconocido a través de distintos estudios que uno de los grandes problemas que debe enfrentar el docente diariamente es la interrupción de sus clases a causa del mal comportamiento de algunos alumnos, sea por abuso verbal o falta de respeto. No son pocos los docentes que han decidido abandonar la profesión porque el nivel de mal comportamiento era ya intolerable. La inmensa mayoría de los docentes están de acuerdo que no están preparados para enfrentar adecuadamente a este problema. Es evidente que semejantes interrupciones no sólo afecta la calidad del aprendizaje y de la vida escolar en sí, sino que también pueden contribuir a la ausentismo escolar, la formación de pandillas y a la disfunción familiar.

¿Será que la formación docente está sobrecargada de teoría abstracta y de poca ayuda práctica y realista? En otras palabras, docentes en formación reciben muy poco que les ayuda a saber que hacer concretamente ante las situaciones de indisciplina que surgen en la vida áulica. Parecería necesario agregar a la teoría y a la percepción del docente acerca de la formación de la niñez algo más que le permite saber como controlar a su clase. Obviamente le sirve poco el primero si no logra el segundo. Es por eso que insisto que los docentes necesitan como una prioridad saber del manejo del comportamiento en la clase, algo que debe enfrentar todos los días del año escolar. Ni la enseñanza ni el manejo del comportamiento es simplemente conceptual. (continuará)

THEY DIDN’T PREPARE ME FOR THIS

In the first place I wish to welcome my good followers and friends to this beginning of Spring or Autumn (Fall) as the case may be. Without doubt, these moments of the year give rise to varied sentiments in each of us.

In relation to the present post experience has shown me that school authorities, at least here in Argentina, have in general, given little heed to the need to prepare their teachers in matters of classroom and behavior management. This is not surprising perhaps, seeing that here in Argentina as in many other parts of the world, teacher formation continues to put emphasis on, for example, the history and philosophy of education, methodology and class planning, among others. All of which, of course, is necessary and fundamental, but it cannot be ignored that today especially, teachers need training in the management of classroom behavior.

It is well-known from the many surveys made throughout the world, that one of the greatest problems that all teachers have to face daily is that of class interruption due to the misbehavior of some students, either in the form of verbal abuse or lack of respect. A number of teachers have decided to abandon the teaching profession because the level of misbehavior in the classroom became intolerable. It appears that most teachers acknowledge that they have not been prepared to confront this problem adequately. It is therefore evident that such interruptions not only affect the quality of learning and school life but can also contribute to truancy, gang formation and to family dysfunction.

It would appear then that teacher formation continues to be overburdened with abstract theory and little help with concrete, practical and realistic issues such as behavior management within the classroom. It seems absolutely necessary to add to the theory and teacher perceptions of child formation, elements that will help him/her with such matters as proper classroom control. It is obvious that all the best theory in the world will not suffice if adequate control and management of the class is absent.

For this reason I continue to insist, that as a priority, teachers need assistance and proper training in matters of classroom management, something which will be demanded of them every day of the school year. Neither true teaching nor behavior management is just conceptual. (to be continued)

viernes, 9 de marzo de 2012

RELACIONES HUMANAS EN LA ESCUELA - Spanish & English versions

RELACIONES HUMANAS EN LA ESCUELA

Cuando hablamos de comportamiento en la escuela, estamos hablando también y necesariamente de las relaciones entre las personas dentro de la institución. Tal vez no estamos acostumbrados a considerar la relación entre el maestro y el alumno en términos de una relación humana. Es cierto que esencialmente esta relación ha sido considerada como un instrumento para transmitir conocimientos, el objetivo específico de la escuela. Por otro lado, si la relación entre las personas en la escuela no se desarrolla dentro de ciertos parámetros psicológicos, éticos y emocionales, difícilmente se puede hablar de enseñar y aprender.

Al abordar el tema de las relaciones humanas hay que preguntarse siempre si uno es parte del problema que existe en una determinada relación, pasando de la crítica a la autocrítica, lo que siempre duele. Por supuesto lo que hay que evitar son los extremos, por un lado no hacerme cargo de lo que me corresponde y de lo que no. Por otro lado, no poner la causa del problema sólo en el otro, sea colega o alumno, y así desarrollar la imagen de la víctima. Es necesario atribuirse sinceramente a sí mismo la parte de los problemas de la relación que corresponde y de esta manera abrir paso al entendimiento y a la superación de ella. En una palabra aprender a asumir mi zona de incumbencia, algo que no es siempre fácil cuando surgen problemas de convivencia. Al respeto, se suele distinguir la zona de incumbencia de la zona de preocupación. Es decir saber poner la energía en aquello que puedo modificar y no en lo que no puedo modificar.

Todo esto salta a la vista en el contexto escolar. Hay cosas que generan el mal comportamiento que están fuera de mi competencia, como, por ejemplo la falta de capacitación profesional de mis colegas o los desequilibrios en la formación familiar de los alumnos. Nos preocupan, por supuesto, pero no nos podemos ocupar de ellas. Por eso, cuando asumo el papel de víctima o me concentro sólo en la zona de preocupación lo único que logro es no hacerme cargo y que el problema continúa. Por lo contrario, si me concentro en mi zona de incumbencia es muy probable que, tarde o temprano opero indirectamente en la zona de preocupación. Por ejemplo, si me ocupo de acercarme e interesarme en el alumno conflictivo y con paciencia desarrollo la relación adecuadamente, esto puede tener un efecto beneficioso en la relación del alumno con su familia y de la familia con la escuela.

Si aceptamos que en relación al tema de la convivencia y el comportamiento escolar no es posible encontrar soluciones definitivas y si evitamos la tentación de la simulación, no poco frecuente, manteniendo los problemas debajo de la alfombra, es posible pasar del concepto de solución al concepto de mejora. Este cambio de concepto y también del lenguaje que utilizamos permite un criterio más adecuado, que es promover un proceso de solución o mejora. Aquí es necesario ante todo buscar y saber las raíces del problema o la causa principal. Esto podría llevar, a la vez, a que haya resistencias al cambio de parte de algunos o de toda la institución. El próximo paso entonces podría ser tomar esa resistencia como información pertinente que nos invita a acercarnos al problema tal vez desde otro camino, aunque parezca secundario por ahora.

Como sabemos, todo camino comienza por un paso. Por eso, este proceso no significa ocultar o ignorar las dificultades de fondo, que deberían ser explicitadas y tomadas en cuenta como parte del trabajo futuro. Es asumir conscientemente que el proceso de cambio no empiece haciendo el mejor sino el mejor posible. De esta manera la búsqueda de soluciones a las dificultades de convivencia en la escuela consistirá, no en discursos, argumentos o la simple buena voluntad de los integrantes, sino en la toma de medidas simples y concurrentes de mejora que avanzan indefectiblemente hacia soluciones mas profundas. Para citar una frase muy conocida, si no soy parte de la solución, soy parte del problema.   
(Este tema se encuentra desarrollado plenamente en "Climas Educativos y Pronósticos de Violencia" Capitulo 3, de Fernando Onetto, Ediciones Novedades Educativas)

English Version:
HUMAN RELATIONSHIPS IN THE SCHOOL

When we speak of behavior in the school we are also speaking necessarily of the relationship between the people within the institution. Perhaps we are not too accustomed to considering the relationship between teacher and student in terms of human relations. It is true that this relationship has always been considered essentially an instrument for transmitting knowledge, the traditional role of the school. On the other hand if the relationship between persons in the school context does not develop within certain psychological, ethical and emotional parameters we can hardly speak of a proper ambience for teaching and learning.

When taking on the question of human relations one must necessarily ask whether one is part of the problem that may exist in a determined relationship, thereby crossing the line from criticism to self-criticism, even if it does hurt. Of course what we must avoid are extremes, on the one hand not taking on responsibility where appropriate and where it is not. On the other hand, not placing the responsibility for the problem only on the other, whether colleague or student, thereby assuming the role of victim. It is necessary to attribute sincerely to oneself those problems in the relationship that correspond thus opening the way to greater understanding and to solving the problem. In a word, learning to assume and limit myself to my own area of concern, something not always easy when living or working together. With respect to this it is common to distinguish between the area that is ones concern and the area that preoccupies or worries and that is not ones direct concern. In other words to put my energy into that which can be modified and not into that which cannot be modified.

All this can become very apparent within the school context. There are things that can cause bad behavior that are not within my competence, such as, for example the lack of adequate professional training of colleagues or the failings in the formation and rearing within the families of my students. These matters do of course worry us but they are outside our competence to do anything about directly. Therefore, when I assume the role of victim and concentrate exclusively on worrying about what is outside my control, all I’m doing is shirking my responsibility and letting the problem stand.

Whereas, if I concentrate my energy on my area of responsibility it is very likely that, sooner or later, I will be able to influence the worry zone. For example, if I take it upon myself to come closer to and become interested in the student who has a behavior problem and patiently develop an adequate relationship , this can eventually have a beneficial effect on the relationship of the student with his/her family and on the relationship of the family with the school.

If we accept that in the relation to the matter of coexistence and school behavior it is not possible to find definitive solutions and if we avoid the temptation to simulate, sweeping the problem under the carpet, it is possible to move from the concept of solution to that of improvement. This change of concept and also of the language we use will permit us a more adequate criterion which is to promote a process towards improvement and eventually towards a possible solution. It is necessary in this case to search for and discover the roots of the problem or the principal cause. This can lead in turn to a certain resistance to change on the part of some or on the part of the institution itself. The next step then would be to take this resistance as useful information which would invite us to approach the problem from another perspective, even though this would appear to be secondary for the moment.

As we know, every journey begins with the first step. Therefore the process being suggested does not mean ignoring or covering up the real difficulties, which should be explicit and taken into account as part of the future process. It means assuming consciously that the change process does not often occur doing our best but by doing the best possible. In this manner the search for solutions to school misbehavior will consist, not in discourses, arguments or the good will of those involved, but in the taking of simple and constant measures for improvement that advance inevitably towards more complete solutions. To paraphrase a well-known saying: if I’m not part of the solution, I’m part of the problem.